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"La que llegó del Mar", de Patricia Perez Madrid, poeta chilena residente en Buenos Aires, libro editado por Editorial Vinciguerra, que se lanzo en la Feria del Libro de Buenos Aires 2008 y que se presentara en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes, ex casa de Victoria Ocampo, el pasado 17 de Septiembre.
Contratapa: comentario del poeta argentino Ruben Derliz.
Ya en su anterior poemario se perfilaba como una voz en dos tiempos: la que sabía mirarse en la hondura íntima y la que volcada hacia el mundo circundante daba testimonio de los diversos avatares del hombre. Algo muy similar a lo que anoto había vislumbrado la poeta Selva Casal y así lo dejó escrito cuando comentó acerca del primer poemario de nuestra autora, Susurros desde Chiloé: “algunos levantan su voz airada y se quedan solos y desnudos esperando escuchar el eco de su voz”. Y era certera en su apreciación, ya que a esta poeta no le seduce alzar la palabra para después regresar a su torre y echar doble llave a la puerta. Además, no tiene torre; dice lo que siente que debe comunicar desde un atalaya que levanta allí donde habitan sus iguales; y es la razón de su poesía. En La que llegó del mar, título para nada gratuito, pues del anchuroso Pacífico es de donde viene impregnada de olas salobres para recalar junto al Mar Dulce, insiste en su propuesta: sin hombre no hay poesía, y aquella que se pergeña fuera de él no tiene más valor que la de un espejo que reflejara líneas desparejas para simular versos. Aun en sus poemas más intimistas, de índole amorosa, su decir no se queda encorsetado dentro de esos límites, pues necesita poner en ese adentro, personal y sólo atinente a ella, ciertas conmociones traídas de la calle, sacudidas vividas a la intemperie en su transcurrir entre sus iguales. Entonces lo íntimo cobra una dimensión más profunda, al ser tocado –no invadido– por la realidad de los otros. Una afirmación más para constatar que el poeta no está, ni debe, estar solo, que es un ser social con un tono de voz cuya resonancia no le es permitida a muchos y por lo tanto debe asumir como de todos. Finalizando, debo decir que esto no es un comentario, dista mucho de serlo; sólo es la salutación de bienvenida a este nuevo libro de Patricia Pérez Madrid, poeta que ya fijado el rumbo a seguir, nos entrega su sentir con cuidada palabra y decantada voz.
dos poesias:
Adaptatrices
Son como el agua. Se filtran por las hendiduras, adoptando la forma del cuenco que los contiene.
Confesionario
El cura se hurguetea la nariz. Al costado, genuflexa una mujer se desnuda.
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